Colombia
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  • Date submitted: 1 Nov 2011
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Para el Gobierno de Colombia, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Rio 2012) es una oportunidad única para renovar el compromiso de la comunidad internacional con la Agenda 21, buscar nuevos modelos de desarrollo y definir un mecanismo que permita medir los avances y las limitaciones en la búsqueda del equilibrio entre el crecimiento socio económico sostenido con el uso sostenible de los recursos naturales y la conservación de los servicios ecosistémicos. De igual forma, Río +20 es la ocasión para que los debates sobre la definición de un marco institucional de gobernanza para el desarrollo sostenible lleguen a la madurez y se defina una estructura que permita abordar retos ? tanto emergentes como existentes.

Para Colombia, la realización de Rio 2012 coincide con un proceso de reforma institucional en materia ambiental y social que busca fortalecer la agenda de un desarrollo sostenible en el país y que incorpora consideraciones ambientales a todos los sectores socioeconómicos. Estos cambios reflejan los esfuerzos del país por alinearse cada vez más con los preceptos de economía verde, entendida ésta como un medio para lograr el desarrollo sostenible.

Colombia considera que es fundamental construir sobre el proceso que quedó plasmado en la Agenda 21. Si bien en 1992 se acordaron los principios orientadores y la hoja de ruta para el desarrollo sostenible y en 2002 se definió un Plan de Implementación, hoy se hace necesario considerar la definición de objetivos para identificar las brechas y necesidades, para avanzar en una implementación más estructurada de los principios y metas definidos hace 20 años. De manera importante, se requiere precisar referentes que permitan a la comunidad internacional canalizar y catalizar esfuerzos multi-dimensionales y multi-sectoriales en torno a desafíos críticos que se enfrentan a nivel mundial. Por ello, Colombia ha propuesto, junto con Guatemala, que uno de los resultados concretos de la Conferencia en Rio en junio de 2012 sea la adopción de un conjunto de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Estos ODS, que construyen sobre el modelo de los ODM, deberán contribuir a definir un marco post-2015.

I. El proceso preparatorio nacional

El proceso preparatorio en Colombia para la Conferencia de Río 2012 está ofreciendo una rica plataforma para internalizar y evaluar los avances del país hacia nuevas trayectorias de desarrollo más sostenibles. El país es consciente de su enorme potencial en recursos naturales y desarrolla un marco de políticas y estrategias para protegerlo y capitalizarlo como un activo de gran valor para el futuro. Una visión del desarrollo que promueva el uso sostenible de los recursos naturales y una armonización territorial en el marco de desarrollo económico y equidad social, es el reto del actual gobierno cuyo lema es: ?Prosperidad para todos?. A nivel de políticas públicas, Colombia adelanta debates para apropiar y ajustar el concepto de economía verde a las realidades y necesidades nacionales.

La posición del país para Río 2012 se trabaja a nivel de gobierno a través de un grupo interinstitucional y transversal. Como parte del proceso de construcción nacional, y dada la prioridad asignada a la incorporar a la sociedad civil en este proceso, se han realizado Conversatorios Regionales sobre Río 2012 en las principales ciudades del país (Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla) y en un segundo capítulo, durante el primer trimestre del 2012, se continuarán estos diálogos en otras ciudades y lugares. Se ha buscado generar un intercambio con los diferentes actores de la sociedad civil tanto para que alimenten los debates internos del Gobierno sobre economía verde y gobernanza ambiental, como para que se organicen y fortalezcan sus procesos paralelos en torno a los principales grupos de interés con miras a su participación en Río 2012. Dentro de las herramientas establecidas para apoyar este proceso, se cuenta con un sitio web para intercambio de información y conceptos en torno al proceso preparatorio.

Asimismo, el país ha mostrado con gran determinación su interés en el proceso preparatorio de la Conferencia al presentar, conjuntamente con Guatemala, la propuesta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que buscan ser una herramienta concreta para la aplicación de los preceptos mismos de la Conferencia. Una propuesta como ésta implica igualmente un compromiso de gobierno sobre el abordaje de las problemáticas locales y el compromiso de insertar los tres ejes del desarrollo sostenible en las políticas públicas como ejemplo para el mundo sobre la total convicción de que un modelo de crecimiento verde es factible. Colombia adelanta a nivel interno esfuerzos para acordar y definir indicadores capaces de medir implementación de los objetivos propuestos.

Adicionalmente, se destacan los esfuerzos adelantados por diversos grupos de interés de la sociedad civil. En particular ha cobrado mucha fuerza el proceso adelantado por los niños, niñas, adolescentes y jóvenes colombianos, quienes promueven la articulación y un diálogo activo entre ellos y otros actores sociales e institucionales. Se busca garantizar su participación y liderazgo en temas de desarrollo sostenible en pro del mejoramiento de calidad de vida y en la incorporación de los jóvenes en los procesos de economía verde de tal manera que se avance en la erradicación de la pobreza generando oportunidades para la población infantil y juvenil.

II. Economía verde

El país considera que la sinergia entre el crecimiento económico, el bienestar social y la armonía ambiental es la motivación para trabajar en la búsqueda de mecanismos financieros y reformas políticas que le permitan hacer la transición hacia una economía baja en carbono y eficiente en el uso de los recursos, que logre conservar nuestro capital natural, aumentar nuestra riqueza, reducir la pobreza y avanzar hacia la equidad social. Nuestro enfoque privilegia las acciones y la implementación de elementos de la economía verde que permiten avanzar metas de desarrollo sostenible. Por ello, en vez de profundizar los debates sobre la definición de ?economía verde?, es necesario que cada país defina su aplicación con el fin de alcanzar las metas de desarrollo sostenible que cada cual se ha propuesto.

Uno de los resultados más importantes de Río 2012 será un compromiso renovado con parámetros de sostenibilidad, tomando en cuenta las dimensiones ambientales, sociales y económicas. Esta orientación debe materializarse en el diseño de instrumentos de políticas públicas, privadas y mixtas, encaminadas a una mayor eficiencia en el uso de los recursos naturales, a la reducción de la generación de emisiones, al uso de tecnologías más limpias, al incremento de la productividad y al mejoramiento de las condiciones de calidad de vida de la población a nivel nacional, regional y mundial. De igual forma, esto implica adecuada información y un conocimiento que permita una correcta valoración de los recursos naturales y de los servicios ecosistémicos como soporte de un crecimiento económico y social sostenible. Se entiende que estas sinergias entre los tres pilares son fundamentales para lograr avances concretos en la reducción de la pobreza. Igualmente, esta articulación de los tres pilares deberá fortalecer procesos de transición tecnológica y de innovación.

En cuanto a la aplicación nacional de estas premisas, el Gobierno nacional a través de su principal herramienta de planeación, el Plan Nacional de Desarrollo para el periodo 2010-2014, busca avanzar hacia la Prosperidad Democrática impulsado por cinco sectores clave: 1) agricultura, 2) minero-energética, 3) infraestructura, 4) vivienda, y 5) innovación. Estos sectores conforman la estrategia de crecimiento económico y de competitividad como pilar fundamental para alcanzar un mayor bienestar de la población. Esto último se expresa en la reducción de la pobreza, la igualdad de oportunidades y la convergencia del desarrollo regional. Estos mecanismos de crecimiento económicos se encuentran articulados con las políticas ambientales y sociales del país. Es por esto que el objetivo de la política ambiental durante este cuatrienio será el de garantizar la recuperación y el mantenimiento del capital natural y de sus servicios ecosistémicos, como soporte del crecimiento económico y del apoyo a los mencionados sectores ?locomotoras?.

De igual forma, el Plan Nacional de Desarrollo establece unos lineamientos y acciones estratégicas en cinco áreas que son claves para garantizar el pilar ambiental dentro del desarrollo sostenible: biodiversidad y sus servicios ecosistémicos; gestión integral del recurso hídrico; gestión ambiental sectorial y urbana; cambio climático, y buen gobierno para la gestión ambiental. Cada una de estas áreas incluye metas e indicadores muy concretos que deben ser trabajadas transversalmente. En la actualidad se están definiendo metas nacionales en aspectos como: calidad del aire y del agua; estrategia de desarrollo bajo en carbono y adaptación al cambio climático; conservación y restauración de bosques y protección de cuencas; ordenamiento ambiental territorial y establecimiento de la estructura ecológica principal; deforestación evitada y pago por servicios ambientales; y creación de unidades ambientales en cada uno de los Ministerios sectoriales. Entre las estrategias del país para lograr la sostenibilidad ambiental a nivel sub-nacional se encuentran además el fortalecimiento de la planificación ambiental en la gestión territorial, la promoción de procesos productivos competitivos y sostenibles, la prevención y control de la degradación ambiental y el fortalecimiento del Sistema Nacional Ambiental SINA para la gobernabilidad ambiental

El Gobierno de Colombia ha establecido la Mesa de Sostenibilidad Ambiental con la cual se busca fortalecer principalmente: innovación y desarrollo de negocios verdes sostenibles; innovación en tecnologías limpias; instrumentos económicos, financieros y tributarios; promoción del país como un destino turístico sostenible; inversión en medio ambiente como fuente de crecimiento económico, y emprendimiento sostenible de la biodiversidad y recursos genéticos. El enfoque que maneja esta mesa implica un empoderamiento de todos los sectores del tema ambiental y una corresponsabilidad en la toma de decisiones.

III. Institucionalidad ambiental

Actualmente la institucionalidad ambiental a nivel internacional no reúne las condiciones necesarias para cumplir con las exigencias de un sistema que requiere de capacidad para impulsar acciones y estrategias concretas para articular los tres pilares. Para Colombia resulta claro que los tres pilares son igualmente importantes y que los desafíos de lograr patrones de consumo y producción más sostenibles así como de reducción de la pobreza, solamente se podrán resolver si se logran avances de manera coordinada y equilibrada en todos los frentes. Preocupa la multiplicidad y fragmentación de instancias e instituciones con mandatos relevantes para temas de desarrollo sostenible. El país considera que es necesario dotar un sistema que tenga las capacidades y el mandato necesario para apoyar a los países en la implementación de estrategias, políticas públicas y acciones concretas. Ya no hace falta continuar negociando textos en torno a temas que se vienen trabajando hace más de veinte años.

Un primer paso para estructurar una arquitectura más solida sería el fortalecimiento del Programa de las Naciones para el Medio Ambiente (PNUMA). Colombia considera que reviste gran importancia dotar al PNUMA de una mayor capacidad para apoyar a los países en la implementación de acciones y políticas multi-sectoriales y muti-dimensionales que logren articular los llamados de los tres pilares del desarrollo sostenible. El fortalecimiento del PNUMA podría incluir la incorporación de las funciones asignadas a la CDS, que a su vez desaparecería. El PNUMA asumiría funciones de coordinación de los múltiples instrumentos multilaterales en materia ambiental y de desarrollo sostenible, buscando privilegiar sinergias. El PNUMA pasaría a reportarle directamente la Asamblea General de las Naciones Unidas. Su Consejo de Administración pasaría a tener composición universal y no de 58 miembros alternados en periodos de cuatro años de acuerdo a criterios de representatividad geográfica, como ocurre actualmente.

Si bien el Plan de Acción de Johannesburgo establece que la CDS es la instancia de alto nivel en el marco de las Naciones Unidas para dar seguimiento a los temas del desarrollo sostenible, en la práctica esta función no se viene cumpliendo de manera efectiva. Sus productos, fruto de largas negociaciones, resultan en aportes muy limitados a las necesidades reales y efectivas de los países. Además, luego deben recorrer un largo camino para llegar a la Asamblea General a través del Consejo Económico y Social ECOSOC. Esto en la práctica ha demostrado ser poco efectivo.

En principio, no se considera necesaria la creación de nuevos organismos o entidades por considerar que frente a la actual fragmentación de la arquitectura internacional en materia de desarrollo sostenible, sería más procedente buscar maneras y mecanismos para simplificarla. Sin embargo, Colombia está abierta a considerar las opciones que vayan madurando a lo largo del proceso preparatorio hacia la Conferencia en Rio de Janeiro en junio de 2012.

IV. Propuesta de Objetivos de Desarrollo Sostenible

Colombia propone que uno de los resultados clave del proceso de Río + 20 sea la definición y el acuerdo sobre una serie de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), equivalentes a los ODM. Estos ODS traducirían el debate sobre la Economía Verde y el Desarrollo Sostenible en metas concretas y acciones tangibles, que enfocarían la discusión amplia que se da a nivel político, y permitirían que tanto el proceso preparatorio, como el proceso que resulte de Rio 2012, incluya temas clave para los cuales un progreso medible sería fundamental. Además, el enfoque de los ODS generaría una serie de beneficios adicionales:

? Objetivos acordados a nivel internacional podrían ser apuntalados por metas ? como en el caso de los ODM ? y podrían posteriormente traducirse en una serie de indicadores que reflejen las diferentes realidades y prioridades a nivel nacional. Así, estarían totalmente en consonancia con los contextos nacionales y podrían por lo tanto ser una herramienta útil para orientar la política pública.

? Los ODS jugarían un papel importante en la identificación de brechas y necesidades en los países, por ejemplo en términos de medios de implementación, fortalecimiento institucional y construcción de capacidades para aumentar la capacidad de recepción de nuevas tecnologías. Definidos a nivel internacional como los ODM, los ODS servirían para comparar resultados e identificar oportunidades de cooperación, incluyendo cooperación sur-sur.

? La definición de los ODS contribuiría a enfocar el proceso preparatorio de cara a Río + 20, lo que a su vez permitirá alcanzar resultados más sustantivos y concretos.

? Un proceso así enmarcado estaría construyendo sobre el Plan de Implementación de la Cumbre de Desarrollo Sostenible de Johannesburgo y en Agenda 21.

? Los ODS contribuirían a posicionar los tres pilares como bloques transversales para el desarrollo en todo el sistema de Naciones Unidas.

La propuesta de los ODS, presentada conjuntamente con el Gobierno de Guatemala, se basa en Agenda 21, documento que sigue hoy totalmente vigente, y que ofrece un incomparable mapa de los requisitos y elementos para alcanzar el desarrollo sostenible.

El proceso de definir los ODS deberá tanto enriquecer como retar, un ejercicio a través del cual la comunidad internacional pueda mirar una amplia gama de temas e inquietudes para así priorizar aquellos que son más indicativos de las necesidades actuales para equilibrar el crecimiento socio-económico y gestión sostenible de los recursos naturales. El proceso debe llevar a la definición de una lista corta de Objetivos clave, que puedan ser luego elaborados, a partir de junio de 2012, a través de una serie de metas, como ocurre con los ODM.

Los resultados en la Conferencia en Rio constarían de dos elementos: de una parte, una definición temática, así sea preliminar, de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; y de otra parte, un acuerdo sobre un mandato para continuar elaborando estos ODS. Uno de los aspectos más importantes sería la identificación de un proceso que converja con aquel de la revisión de los ODM ? ejercicio que se avecina dado que los ODM tienen un plazo de 2015. El trabajar los dos procesos de una manera coordinada y en convergencia ofrece una situación gana-gana: el Marco post-2015 se construiría tanto con base en los ODM, mecanismo que ha demostrado su eficacia como se señaló anteriormente, como también en el proceso más importante jamás emprendido por la sociedad humana para encaminar nuestro bienestar y nuestro futuro por sendas viables de desarrollo a largo plazo - el proceso que se inició justamente hace 20 años en Rio de Janeiro.

English Translation

Ministry of Foreign Affairs

Republic of Colombia

United Nations Conference on Sustainable Development (Rio+20)

Inputs of the Government of Colombia to draft zero of the outcome document

In the opinion of the Government of Colombia, the United Nations Conference on Sustainable Development (Rio+20) offers the international community a unique opportunity to renew its commitment to Agenda 21, identify new development models and define a mechanism for gauging the achievements and shortcomings in the endeavour to strike a balance between sustained socio-economic growth, on the one hand, and the sustainable use of natural resources and conservation of ecosystem services, on the other. Furthermore, the Rio+20 Conference will be an opportunity for the international community to finalize the definition of an institutional framework for the governance of sustainable development and design a structure for addressing both emerging and existing challenges.

In Colombia?s case Rio+20 coincides with a process of institutional reform in the environmental and social spheres aimed at strengthening the country?s sustainable development agenda while mainstreaming the environment in all socio-economic sectors. These changes reflect the country?s efforts to align itself increasingly with the tenets of the green economy as a means of achieving sustainable development.

Colombia believes that it is essential to build on the process embodied in Agenda 21. In 1992, the guiding principles and the road map for sustainable development were agreed upon; in 2002, the Plan of Implementation was worked out; it is now necessary to define goals for identifying gaps and needs, in order to forge ahead with a more structured implementation of the principles and targets defined 20 years ago. The international community urgently needs benchmarks so that it can harness and catalyse multidimensional and multisectoral approaches to addressing critical global challenges. Accordingly, Colombia has proposed, together with Guatemala, that one of the outcomes of the Rio Conference to be held in June 2012 should be the adoption of a set of Sustainable Development Goals, modelled on the Millennium Development Goals (MDGs), to help define the post-2015 framework.

I. The national preparatory process

In Colombia the preparatory process for the Rio+20 Conference is offering a valuable opportunity to assimilate and evaluate the country?s progress towards new, more sustainable paths of development. Aware of its huge potential in natural resources, Colombia is working on a set of policies and strategies to protect and capitalize upon that potential as a highly valuable asset for the future. The challenge facing the current Government, whose motto is ?Prosperity for All?, is to achieve a vision of development that promotes the sustainable use of natural resources and territorial harmonization in the framework of economic development and social equity. In terms of public policy, Colombia is discussing ways of incorporating the concept of the green economy and tailoring it to national realities and needs.

Colombia's position for Rio+20 is being prepared at the governmental level by a cross-cutting, inter-institutional group. As part of the national construction process, and in view of the priority given to involving civil society in this process, regional round tables on Rio+20 have been held in Colombia's main cities (Bogotá, Cali, Medellín and Barranquilla). In the first quarter of 2012, these debates will be continued in other locations around the country. The purpose is to generate an exchange with the various actors of civil society in order to contribute to debates within the Government on the green economy and environmental governance and to organize and strengthen parallel processes involving the main interest groups with a view to their participation in Rio+20. One of the tools designed to support this process is a website for exchanging information and concepts in relation to the preparatory process.

Colombia has decisively demonstrated its interest in the preparatory process for the Conference by submitting, jointly with Guatemala, the proposal on Sustainable Development Goals, which are intended to be a specific tool for applying the tenets of the Conference. The proposal also involves a commitment by the Government to address local issues and to incorporate the three main pillars of sustainable development into public policy, thereby demonstrating to the world its firm conviction that a green growth model is feasible. At the domestic level, Colombia is doing all it can to define and agree on indicators for measuring the implementation of the proposed goals.

In addition, the efforts being made by various interest groups in civil society should be noted. In particular, a great deal has been done by Colombian children, adolescents and young people to promote interaction and active dialogue with other social and institutional actors. It is intended that they should take part and even take the lead in sustainable development issues with a view to improving the quality of life and involving young people in green economy processes, in order to make progress in eradicating poverty by creating opportunities for children and youth.

II. Green economy

Colombia considers that the synergy between economic growth, social well-being and environmental harmony provides the motivation for efforts to identify financial mechanisms and political reforms that will facilitate the transition towards a low-carbon, resource-efficient economy and thus preserve our natural capital, increase our wealth, reduce poverty and progress towards social equity. We have been focusing on actions and on the implementation of green economy elements that help to meet sustainable development targets. Instead of prolonging debates about the definition of ?green economy?, each country needs to decide how to apply it, in order to achieve the sustainable development targets that it has already set itself.

One of the main outcomes of Rio+20 will be a renewed commitment to the parameters of sustainability, taking into account the environmental, social and economic dimensions. This must result in the design of public, private and mixed policy instruments, aimed at a more efficient use of natural resources, a reduction in emissions, the use of cleaner technologies, increased productivity and improved living conditions at the national, regional and global levels. At the same time, adequate information and knowledge will be needed to enable a correct evaluation of natural resources and ecosystem services as a basis for sustainable economic and social growth. These synergies between the three pillars are vital for making tangible progress in the reduction of poverty. This articulation of the three pillars must also strengthen the processes of technological transition and innovation.

With regard to the national application of these precepts, the Colombian Government, by means of its main planning tool ? the National Development Plan 2010-2014 ? is seeking to advance towards democratic prosperity, driven by five key sectors: agriculture, mining and Energy production, infrastructure, housing and innovation. Together these sectors make up the strategy of economic growth and competitiveness, a fundamental pillar for achieving greater well-being for the population in terms of poverty reduction, equal opportunities and the evening out of regional development. These economic growth mechanisms are closely linked to Colombia?s environmental and social policies. Accordingly, the goal of Colombia?s environmental policy for the period 2010-2014 is to ensure the recovery and maintenance of the country?s natural capital and its ecosystem services in order to sustain economic growth and boost the above-mentioned driving sectors.

The National Development Plan establishes approaches and strategic actions in five key areas for guaranteeing the environmental pillar of sustainable development: biodiversity and related ecosystem services; integrated water resource management; sectoral and urban environmental management; climate change; and good governance for environmental management. Each of these areas includes very specific objectives and indicators that need to be worked on in a cross-cutting manner. National targets are currently being defined for the following aspects: air and water quality; low-carbon development strategy and adaptation to climate change; forest conservation and restoration and the protection of river basins; territorial environmental planning and the establishment of the main ecological structure; prevention of deforestation and payment for environmental services; and the establishment of environmental units in each sectoral ministry. Colombia?s strategies for achieving environmental sustainability at the subnational level also include strengthening environmental planning in territorial management, promoting competitive and sustainable production processes, preventing and monitoring environmental degradation and strengthening the national environmental system for environmental governance.

The Colombian Government has established an environmental sustainability bureau in order to strengthen, in particular: innovation and the development of sustainable green businesses; innovation in clean technologies; economic, financial and fiscal instruments; promotion of the country as a sustainable tourist destination; investment in the environment as a source of economic growth; and sustainable use of biodiversity and genetic resources. The bureau's approach aims to empower all sectors involved in environmental issues and foster co-responsibility in decision-making.

III. Environmental institutions

The existing international environmental institutions are unable to promote the specific actions and strategies needed to articulate the three pillars of sustainable development. For Colombia there is no doubt that the three pillars are equally important and that the challenges of achieving more sustainable consumption and production patterns and reducing poverty can be met only by means of coordinated and balanced progress on all fronts. We are concerned at the large number of bodies and institutions with sustainable development mandates and their fragmentation. Colombia believes that a system needs to be created with the necessary capacities and mandate to assist countries with the implementation of their strategies, policies and specific actions. There is no point in continuing to negotiate texts on issues that have been under consideration for more than 20 years.

A first step towards building a more solid architecture would be to strengthen the United Nations Environment Programme (UNEP). Colombia believes that it is very important to give UNEP more capacity to assist countries with the implementation of their multisectoral and multidimensional actions and policies in order to articulate the aims of the three pillars of sustainable development. Strengthening UNEP may involve assigning to it the functions of the Commission on Sustainable Development, which would then cease to exist. UNEP would take over the coordination of the many multilateral instruments related to the environment and sustainable development, with a view to promoting synergies, and it would report directly to the United Nations General Assembly. Its Governing Council would have universal membership instead of the present arrangement, under which 58 members are elected for four-year terms on the basis of geographical representation.

Although, according to the Johannesburg Plan of Implementation, the Commission on Sustainable Development is the high-level United Nations body responsible for following up on sustainable development issues, in practice the Commission has not been fulfilling this function effectively. It has very little to show for lengthy negotiations, with highly limited inputs that fail to meet countries? actual needs. Moreover, the Commission?s findings must go through a long procedure before they reach the General Assembly, via the Economic and Social Council. In short, the arrangement has not proved to be efficient.

In principle, we do not see the need to create new bodies or entities, as the international sustainable development architecture is already highly fragmented; it would be better to look for ways and means of simplifying those mechanisms. Nevertheless, Colombia is open to considering any options that are developed during the preparatory process for the Rio de Janeiro Conference, to be held in June 2012.

IV. Proposal for Sustainable Development Goals

Colombia proposes that one of the key outcomes of the Rio+20 process should be the definition of and agreement on a set of Sustainable Development Goals (SDGs), modelled on the MDGs. These SDGs would translate the debate on the green economy and sustainable development into specific targets and tangible actions that would focus the wide-ranging discussion at the political level and would enable both the preparatory process, and the process resulting from Rio+20, to include key themes for which measurable progress would be crucial. Moreover, the focus of the SDGs would generate a number of additional benefits:

? Internationally agreed goals could be underpinned by targets ? as in the case of the MDGs ? and could later be translated into a series of indicators reflecting the various national realities and priorities. They would therefore be fully consonant with national contexts and, as such, could be a useful tool for guiding public policy.

? The SDGs would play an important role in identifying countries? shortcomings and needs, for example, in terms of the means of implementation, institutional strengthening and capacity-building to enhance their ability to absorb new technologies. Like the MDGs, the SDGs would be defined at the international level, and they could be used to compare results and pinpoint opportunities for cooperation, including South-South cooperation.

? The definition of the SDGs would help to give the Rio+20 preparatory process a sharper focus, which in turn would help the international community to achieve more substantive and specific results.

? A process implemented along these lines would build on both the Johannesburg Plan of Implementation and Agenda 21.

? The SDGs would help to position the three pillars as cross-cutting blocks for development throughout the United Nations system.

The SDG proposal, presented jointly with the Government of Guatemala, is based on Agenda 21, a document which remains fully relevant today and provides an incomparable map of the requisite elements for achieving sustainable development.

The process of defining the SDGs should enrich as well as challenge, in an exercise that will allow the international community to examine a wide range of issues and concerns, prioritizing those that best represent the current needs for balancing socio-economic growth against the sustainable management of natural resources. The process should lead to the definition of a shortlist of key Goals, which can then be elaborated, after June 2012, by means of a series of targets, as in the case of the MDGs.

The Rio Conference would have a two-part outcome: first, a thematic or preliminary definition of the Sustainable Development Goals and, second, an agreement on a mandate to continue elaborating those Goals. One of the most important aspects would be the identification of a process that would run in tandem with the review of the MDGs ? an exercise that is imminent in that the MDG deadline is 2015. Working on both processes in a coordinated and convergent way offers a win-win situation: the post-2015 framework would be built both on the basis of the MDGs, a mechanism that has demonstrated its efficiency, as was pointed out earlier, and on the most important process ever undertaken by humanity to guide our well-being and our future along viable paths of long-term development ? in other words, the process that began exactly 20 years ago in Rio de Janeiro.
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